Misión imposible: por qué es tan difícil hablar con un ser humano cuando se hace un reclamo

«Una hora y media me tuvieron al teléfono. Harta de la pésima atención de la prepaga, del chatbot, del disquito que te ponen y que te vuelve loca».

Comerciante y con un hijo con autismo, Celina Karen recuerda, y se recuerda, cómo estaba 24 horas atrás y se sonroja, pero no se avergüenza. Tenía que llamar a su empresa de medicina prepaga para pedir un reintegro y si bien se imaginaba que sería «un trastorno», la comunicación con «el servicio» de inteligencia artificial fue «un calvario», grafica.

«Es que sacan lo peor de vos… La situación de impotencia que te agarra es, por momentos, inmanejable y encima te atienden con una onda horrible, como si te estuvieran haciendo un favor. Yo estoy laburando y perdí casi dos horas», refunfuña la mujer que atiende en un local de ropa.

 

*Nota compartida del sitio https://www.clarin.com/